Éstas son las conclusiones de la Comisión 4, Nuevas Ciudades y Nuevos Municipios, moderada por Marisa Bustinduy, en la Conferencia Política del PSOE.
LAS CIUDADES EN LA GLOBALIZACIÓNLas ciudades en la era de la globalización deben asumir los retos que impone la sostenibilidad: un crecimiento territorial y económico que prime la integración, la cohesión social y el respeto ambiental.
Concentración de población urbana y fenómenos migratoriosEspaña es en la actualidad un país sociológicamente urbano en un territorio predominantemente rural, que presenta una muy baja densidad de población.
El 40% de la población vive actualmente en el 1% del territorio y el 12% de los municipios alberga el 80% de los habitantes totales.
Las dimensiones urbanas: grandes y pequeñas ciudades, modelos de crecimiento y problemas de gestiónSi la población tiende a concentrarse en las ciudades, y especialmente en las grandes, también se ha consolidado en Europa y en España el sistema de ciudades medias y pequeñas, que cumplen un papel esencial en la articulación del territorio.
Desarrollo Urbano SostenibleA fines del siglo XX el conocimiento acumulado y la experiencia condujeron a un consenso: el desarrollo sostenible multidimensional debería ser el principio orientador de la política y el gobierno local.
Es imprescindible fijar criterios para la formulación de modelos de desarrollo urbano sostenible. Proponemos desarrollar medidas concretas en materias como las políticas de lucha del cambio climático, la protección de los recursos naturales y la ordenación del territorio.
La sostenibilidad debe proyectarse sobre todos los aspectos del sistema urbano:
Una economía urbana sostenible que genere trabajo y bienestar
Un medio ambiente urbano sostenible, que permita ecosistemas estables
Un “refugio urbano” sostenible, con viviendas dignas y accesibles
Una sociedad urbana sostenible, con coherencia y solidaridad social
Una vida urbana sostenible, construyendo entre todos una ciudad habitable
Un acceso urbano sostenible, que conserve y refuerce la movilidad
Una democracia urbana sostenible, fortaleciendo la ciudadanía democrática local
Un sistema ecológico sostenible, estableciendo mayores incentivos y creando un entorno adecuado para una nueva ola de tecnología ecológica
Para impulsar un desarrollo sostenible, es preciso respetar las reglas necesarias para el buen gobierno urbano:
Subsidiariedad. Las decisiones deben adoptarse y los servicios prestarse en el nivel más bajo, más cercano al ciudadano
Solidaridad
Asociación entre los sectores público y privado. Las políticas urbanas funcionan mejor cuando se desarrollan con las fuerzas del mercado, no contra ellas.
Asociación entre el gobierno y la sociedad civil
Aprendizaje y conocimiento de las buenas prácticas, estableciendo mecanismos de difusión del conocimiento
Valores y Cultura UrbanasLas ciudades son historia, son relaciones sociales, son el producto más evidente de la civilización, su símbolo más acabado, y con sus edificios y su patrimonio reflejan el carácter de la gente que vive en ellas.
La obligación de la ciudad contemporánea es crear memoria nueva y transmitir el patrimonio heredado sin destruirlo ni tergiversarlo. La arquitectura es un elemento de innovación urbana del más alto nivel espacial, perceptivo y simbólico para transmitir nuevos valores.
El patrimonio más importante de una ciudad es el capital humano, su mejora, formación, calidad de vida y capacidad de generación de valores y riqueza, lo que se refleja en su urbanidad y su cultura urbana.
LOS DESAFÍOS EN LA GESTIÓN DE LAS CIUDADES
La gestión de los Ayuntamientos deberá situar entre sus prioridades el empleo, la vivienda, un urbanismo sostenible, las iniciativas locales de empleo para los jóvenes, el desarrollo económico de los ámbitos locales, las políticas sociales y de igualdad, la participación activa de los Ayuntamientos en la Ley de Dependencia, la integración social de los inmigrantes, la salud pública, la educación, la seguridad, la participación ciudadana y la protección del medio ambiente de nuestros pueblos y ciudades.
Especialización espacial y segmentación
La tendencia a la segmentación, con una separación progresiva de vivienda, trabajo y servicios comerciales, tendencia creciente al “zonning”, supone que las personas tengan que recorridos mayores en su vida cotidiana, los circuitos se hacen más grandes, la dependencia del vehículo privado se acrecienta y las redes de transporte público tienen mayores dificultades para articular de manera completa el tejido urbano.
La segmentación urbana produce, además, marcados efectos sociales, pues se ve acompañada de la tendencia a separar las clases sociales en espacios residenciales separados y distantes, aumentando la fragmentación social.
Inmigración, afinidades culturales y segregación espacial
Las Administraciones Públicas deberán poner en marcha de manera concertada, Planes de Choque de aumento, refuerzo y mejora de los servicios públicos y de las prestaciones sociales básicas dirigido a los municipios que hayan visto incrementada su población inmigrante en los últimos 5 años, y que hayan alcanzado tasas de población inmigrante superiores al 7%, que contemplen también diversas actuaciones dirigidas hacia la integración social y la adaptación educativa.
Las ciudades “inhabitables”: barreras arquitectónicas e integración urbanaEl diseño inadecuado de los espacios públicos y del mobiliario urbano constituye en ocasiones una barrera que dificulta la movilidad y la integración urbana, especialmente para las personas con graves limitaciones en su autonomía personal o en su movilidad física, para los mayores o para los niños.
Resultan pues necesarias actuaciones o planes de regeneración y rehabilitación integral de barrios y de espacios urbanos, y abordar y definir políticas integradas de movilidad, que apuesten decididamente por el transporte público, es estratégicamente imprescindible.
GÉNERO Y CIUDAD
Impedimentos “urbanísticos” para la conciliación de la vida laboral y familiarLa nueva organización social, la igualdad entre hombres y mujeres y la necesidad de compatibilizar el trabajo con los tiempos personales y familiares, exigen un nuevo diseño integrador.
Ciudades más próximas, más seguras, más adecuadas a las nuevas relaciones de hombres y mujeres y más integradoras de las necesidades de la vida cotidiana.
El factor de género, entendido como el estudio de las relaciones sociales, papeles y responsabilidades entre las mujeres y los hombres en una determinada sociedad, representa un factor clave en el desarrollo y organización del espacio urbano.
LA CONVIVENCIA EN EL ESPACIO URBANOUna de las prioridades de los gobiernos urbanos democráticos debe ser el diseño de políticas que fomente la identidad colectiva, la convivencia y la integración.
La definición de ordenanzas o de medidas legales ha de ir acompañada de una pedagogía política de buena ciudadanía.
Frente a la especialización de los lugares en un solo uso, reivindicamos el valor de la mezcla de actividades, de la riqueza de la vida urbana, del espacio público como derecho y como ágora.
Políticas para la convivencia y la integraciónEl gobierno local habrá de emprender nuevas políticas de ciudadanía, como la creación de servicios de mediación ciudadana para la resolución de conflictos en la vida cotidiana.
Ciudades superpuestas: infancia, jóvenes, mayores, trabajo, ocio, cultura, religiónLas políticas urbanas deben dirigirse a evitar la segregación generacional en el diseño de los espacios públicos, viviendas y equipamientos.
El gobierno de la ciudad debe implementar políticas culturales y de ocio que desarrollen el espíritu de comunidad y permitan la participación activa de personas de todas las generaciones y sectores de la urbe.
Con respecto al fenómeno religioso, el gobierno local democrático, desde la laicidad como marco de libertad, es un escenario idóneo que contribuye a respetar el pluralismo y a desarrollar una política de tolerancia, entendimiento y colaboración con todas las comunidades, procurando fortalecer el hecho integrador y compartido de la ciudadanía local democrática.
La necesidad de un urbanismo humanoLa ciudad avanzada debe ser ciudad de “aprendizaje”, abierta a las buenas prácticas, a la experimentación y a la innovación, capaz de afrontar las demandas de servicios que se derivan de los constantes cambios económicos, tecnológicos y sociales.
Más servicios, más integrados y con mayor participación de los usuarios en su definición.
Una ciudad “habitable”: saludable y seguraSin contaminación, sin ruidos, que facilite la instalación de equipamientos y actividades sanitarias y desarrolle políticas de protección y promoción de la salud.
Garantizar la seguridad ciudadana para el libre ejercicio de las libertades y derechos debe ser uno de los objetivos prioritarios de cualquier sociedad moderna, avanzándose hacia un nuevo modelo de seguridad pública, con corresponsabilización de los tres niveles de gobierno, bajo un reparto competencial más racional y una coordinación más eficaz; un verdadero Sistema Público de Seguridad.
Una ciudad habitable es una ciudad ecológicamente sostenible, que aúne políticas de movilidad avanzada, conceda la relevancia que merece a la seguridad vial, y desarrolle sistemas de gestión óptima del espacio en las vías públicas, con medidas tales como la reserva de carriles-bus, carriles para vehículos de alta ocupación, prohibición de carga y descarga en horas punta, establecimiento de vías peatonales y para bicicletas, así como, promoción de una estrategia de aparcamientos públicos a bajo precio conectados a un sistema intermodal de transportes.
LA NUEVA REALIDAD RURAL
Tenemos ante nosotros el reto de superar los desequilibrios existentes entre el mundo urbano y el mundo rural, entre el interior y las zonas de litoral.
En nuestro país existen 8.111 Ayuntamientos, de los cuales 4.901 municipios tienen menos de 1.000 habitantes y 6.390 municipios tienen menos de 3.000 habitantes. El minifundismo local español hace necesario crear economías de escala que permitan optimizar la gestión de los servicios, gestionar la sostenibilidad y que sean garantía de igualdad entre los ciudadanos en las oportunidades y el acceso a los servicios fundamentales.
La planificación, gestión y el buen gobierno de las ciudades y pueblos tienen que integrarse en la nueva lógica de la sostenibilidad, fomentando el desarrollo de un sistema equilibrado y policéntrico de ciudades y una nueva relación de diálogo entre campo y ciudad.
Es necesaria una apuesta decidida por el Desarrollo Rural, no sólo como un compromiso con los ciudadanos que viven en este medio, sino como uno de los elementos básicos para la consecución de los objetivos de vertebración territorial y desarrollo sostenible, tanto espacial como temporal.
La diversificación y revitalización del mundo rural debe orientarse desde la perspectiva económica, desde la consideración ambiental, social, demográfica, cultural y territorial.
La dinamización de la sociedad rural, la diversificación de su economía y el equilibrio territorial han de ser los tres objetivos básicos en las políticas para el medio rural.
En definitiva, la política de Desarrollo Rural debe entenderse como un política amplia e integradora, como algo más que un complemento a las políticas agrarias europeas incorporando todos los elementos necesarios para ofrecer a las poblaciones rurales un futuro mejor que evite la emigración de sus habitantes y en el que los jóvenes jueguen un papel decisivo como motores del nuevo desarrollo rural.
EL IMPULSO DEL GOBIERNO LOCAL, MAYORES COMPETENCIAS PARA LA GESTIÓN DE LAS CIUDADES Y MUNICIPIOS
Ayuntamientos más competentes y mejor financiadosLos Ayuntamientos deben obtener un espacio competencial sólido, no sólo en la Legislación Básica del Estado sino también en la asignación de competencias que los Estatutos de Autonomía contemplen.
El nuevo Gobierno Local debe tener un espacio y protagonismo en las Agendas Políticas del Estado y de las Comunidades Autónomas, participando igualmente en los procesos de toma de decisiones del Estado y de las CC.AA. que tengan un impacto local o les afecten directamente. El Gobierno Local no puede quedar degradado a la condición de Administración indirecta.
El gobierno de la ciudad debe ser el responsable de la mayor parte de las competencias sobre las políticas de proximidad para poder gestionar la complejidad urbana.
Para alcanzar la autonomía financiera que los Entes Locales necesitan es imprescindible potenciar las dos grandes fuentes de financiación locales, cuales son los tributos propios y la participación en los ingresos del Estado y de las Comunidades Autónomas. La financiación a través de las transferencias del Estado y las CC.AA. ha de ser fundamentalmente incondicionada.
Resulta igualmente es necesario mejorar el sentido de responsabilidad en la gestión del gasto público y de los ingresos, la rendición de cuentas y la generación de incentivos de todo tipo, promoviendo la mejora de la eficacia, la eficiencia, la calidad y la sostenibilidad de los servicios públicos locales.
Asimismo debe ampliarse la autonomía de los Ayuntamientos en la regulación de los ingresos tributarios, ampliando el espacio fiscal local, democratizando e imprimiendo más transparencia a los mecanismos de gestión y control del gasto, y sobre todo, reforzando los derechos y garantías del contribuyente.
TransparenciaLos ciudadanos han de poder conocer con la mayor certeza posible los objetivos del gobierno local, su gestión y el uso de los recursos.
Debe producirse un reforzamiento de los mecanismos de gestión transparente del urbanismo y de toda la información relativa a la política de suelo.
Los gobiernos locales han de rendir cuentas no sólo ante el Pleno Municipal sino también ante los ciudadanos y los medios de comunicación.
Estatuto de la Función del Concejal
Es necesario establecer instrumentos que garanticen la transparencia y el ejercicio de representación pública consagrado en el artículo 23 de la Constitución.
El ejercicio de la función de Concejal, los derechos democráticos de las minorías y el Pluralismo Político no pueden ser disponibles por la mayoría.
Control y Garantías de los Ciudadanos
La creación de Oficinas de Control Presupuestario, la publicidad en los Registros de Intereses, el régimen de incompatibilidades, la pluralidad en las Empresas Públicas y en los órganos de control de los medios locales de información y comunicación, las Comisiones de vigilancia en la contratación pública, y la regulación de una Carta de Derechos ciudadanos habrán de contribuir a una dimensión democrática del funcionamiento de los Gobiernos Locales.
Participación Ciudadana y Democracia Deliberativa
Una mayor calidad en las decisiones pasa por estimular la gobernanza, la participación y la deliberación organizada de todos los actores de la ciudad, aprovechando las nuevas tecnologías y conformando estructuras participativas y deliberativas como los Consejos Económicos y Sociales de la ciudad y los Consejos Locales de Inmigración, o aquéllas que han de crearse dirigidas a las personas mayores.
Asimismo deben estimularse figuras como la del defensor del contribuyente y del ciudadano.
Información para la ciudadanía
La información y las consultas a la ciudadanía constituyen una condición necesaria para cualquier política participativa, reforzando el aprovechamiento de las nuevas tecnologías, que habremos de posibilitar lleguen sin retraso a las ciudades medianas y pequeñas para que no se produzca una brecha tecnológica entre los ciudadanos.
Una gestión más cercanaEl nuevo gobierno de la proximidad requiere cambios en las culturas y los valores de la ciudadanía y de los políticos para afrontar con mayores capacidades los retos y los desafíos que las ciudades tienen en este inicio del siglo XXI.
Se requiere que las Instituciones desarrollen nuevas relaciones basadas en la subsidiariedad, la proximidad, la integración de las políticas públicas y las capacidades de organización de los poderes locales.
El impulso para recuperar el carácter público del espacio urbano y el compromiso constitucional de que el suelo sea utilizado de acuerdo al interés general es hoy una prioridad política.
Los nuevos Gobiernos Locales han de afrontar políticas de planificación y gestión con los ciudadanos, con capacidad de anticipación y de generación de cohesión, de integración de la diversidad.
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