Una provincia cargada de futuro
Por Marisa Bustinduy, secretaria general del PSOE de Málaga.
Diario Sur, 22 de noviembre de 2007.
E L AVE llega a Málaga el próximo mes de diciembre. La Hiperronda entrará en funcionamiento en 2009. Nuestro Aeropuerto será, en 2010, uno de los más grandes y avanzados de Europa. Y el Metro marcará un antes y un después en la capital malagueña. Sin duda, todavía hay muchos problemas que resolver. Pero nadie nos puede quitar el orgullo de lo que juntos hemos conseguido para esta provincia, en la que todos creemos y a la que todos queremos. Que es de todos y debe ser para todos.
Las inversiones sin precedentes de este Gobierno en infraestructuras y políticas sociales resumen la larga ambición de modernidad y progreso de la provincia de Málaga. Y responden a la vocación clara e inequívoca de cosmopolitismo y apertura que ha formado parte de nuestra identidad a lo largo de los siglos. Las infraestructuras son la forma final de nuestras aspiraciones. Pero son, sobre todo, el comienzo de un futuro mejor y más próspero, más sostenible y más justo para Málaga.
En 2004, cuando el PSOE ganó las elecciones en España, desde Málaga trabajamos intensamente para que el nuevo Gobierno de Zapatero comprendiese cuál debía ser el camino para nuestra provincia. Un camino hacia el siglo XXI que sólo se podía recorrer a alta velocidad. Que debía abordar el déficit de infraestructuras que arrastraba Málaga, pero que debía también mostrar su rostro más humano con más y mejores políticas sociales. Ese camino ya lo habíamos iniciado gracias al esfuerzo de la Junta de Andalucía y de la determinación del presidente Chaves para que Málaga continuase liderando el desarrollo económico, pero debíamos aprovechar la doble oportunidad que suponía tener un Gobierno socialista en Madrid y otro en Andalucía, ambos comprometidos con nuestra provincia.
En 2004 Rodríguez Zapatero entendió las necesidades de Málaga, y puso a Magdalena Álvarez al frente de Fomento. Gracias a la voluntad del presidente y de la ministra, hoy todos nuestros retos están en marcha. Han sido cuatro años de esfuerzo inversor sin precedentes que nos permiten llegar a 2008 cargados de futuro.
Futuro es el AVE, que llega en diciembre de este año, y que en 2008 sigue rumbo a Granada y a Sevilla. Futuro es la mejora del desdoblamiento de la línea de cercanías Málaga-Fuengirola. Futuro es la apuesta por los Talleres de RENFE de Málaga, que Aznar se quería llevar a otra provincia, con la consecuente pérdida de puestos de trabajo que ahora no sólo están asegurados sino que además se han incrementado. Futuro es el Metro. Futuro es invertir 360 millones de euros en nuestro Aeropuerto, más de 5 veces lo que se invirtió en el periodo 1996-2004. Futuro es el Museo de Bellas Artes y Arqueológico en la Aduana y el aumento presupuestario para el saneamiento integral de la Costa, todo ello impulsado por este Gobierno.
Las obras públicas de Gobierno y Junta aseguran el futuro de Málaga. Pero porque somos socialistas, porque no podemos dejar a nadie fuera de este proyecto compartido de prosperidad y bienestar, hemos acompañado las infraestructuras de políticas sociales. En cuatro años, el número de afiliados a la Seguridad Social se ha incrementado en Málaga en más de 60.000 personas. Tenemos los datos de paro más bajos de nuestra democracia, pasando del 16% de 2004 al 10% actual. Hay más de 200.000 pensionistas que han visto revalorizada su pensión. Hay 7.500 becarios más y la cuantía de las ayudas universitarias casi se ha duplicado, pasando de los 1.665 euros de media a los 2.775 actuales. La Ley de Autonomía Personal beneficiará a 40.000 malagueños y creará casi 12.000 empleos directos.
Invertir en obra pública es invertir en futuro. Invertir en políticas sociales, como señala el ministro Caldera, es invertir en humanidad. Futuro y humanidad es un buen binomio para resumir estos cuatro años de Gobierno socialista.
Todo en política es discutible. Pero las cifras ofrecen magnitudes objetivas e irrebatibles. En sólo cuatro años, el Gobierno socialista ha presupuestado en Málaga unos 3.800 millones de euros. La media anual es dos veces lo que el Ejecutivo de Aznar, Rajoy y Arenas nos dedicó en sus dos legislaturas: el doble de dinero en la mitad de tiempo. En 2004, Málaga ocupaba el puesto 32 de las provincias españolas en inversiones del Estado. Una posición lamentable e injusta que no se correspondía con el desarrollo de una provincia emprendedora y dinámica. Ahora podemos decir con orgullo que somos la tercera provincia española receptora de fondos estatales, y la primera andaluza.
Sin duda hay a quienes este balance sigue sin gustarle. La crítica, en democracia, es legítima, aun viniendo de aquellos que no abordaron la transformación de Málaga cuando tuvieron la oportunidad.
Podríamos rebatirle fácilmente al PP malagueño remitiéndonos a lo que ha dicho el PP de otras provincias, que ha denunciado un trato de favor hacia Málaga. Creemos que ambas críticas no son acertadas: estos presupuestos son justos con Málaga, y son buenos para toda Andalucía. Porque las mejores infraestructuras, las mejores comunicaciones y las mejores políticas sociales vertebrarán la provincia de Málaga. Y serán también una plataforma de modernidad y progreso para toda Andalucía.
Por ello, invitamos al PP a aparcar por un momento las diferencias ideológicas que nos separan y a sumarse al buen momento que estamos viviendo, que es de todos. Si cada vez que mejoramos los presupuestos y entre todos logramos que Málaga avance, la derecha sufre, será mejor para su salud política que aparquen su amargura y celebren este éxito con nosotros y con todos los malagueños. Porque a partir de 2008, si los ciudadanos así lo desean, los socialistas vamos a seguir impulsando a Málaga hacia el futuro.
Un futuro que nos plantea innumerables desafíos, como las comunicaciones, la mejora de los servicios públicos, la sostenibilidad y la cultura, y que ahora, gracias a estos años de esfuerzo, abordaremos bien preparados.
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